Es la primera pregunta que nos hacen casi todas las pymes que contactan con nosotros, y casi siempre antes de contar qué necesitan. Es lógico: nadie quiere pedir presupuesto a ciegas ni sentarse en tres reuniones para descubrir que el proyecto cuesta el triple de lo que podía pagar.
La respuesta honesta es "depende". Pero "depende" no sirve para planificar, así que en este artículo te damos rangos de precio reales para el mercado español en 2026, te explicamos qué hace que un presupuesto suba o baje y te dejamos una lista para pedir presupuesto de forma que puedas comparar proveedores sin trampas.
Rangos de precio orientativos por tipo de proyecto
Estas cifras corresponden a un equipo pequeño y sénior con sede en España, con tarifas de entre 45 y 75 euros la hora, sin IVA. Una consultora grande o una agencia con comerciales y oficina en el centro de Madrid suele multiplicarlas por 1,5 o 2. Un perfil júnior o un equipo deslocalizado puede quedar por debajo, con riesgos que comentamos más adelante.
| Tipo de proyecto | Rango orientativo | Plazo habitual |
|---|---|---|
| Automatización o integración sencilla entre dos herramientas (por ejemplo, pasar los pedidos de la tienda online al programa de facturación) | 2.000 - 6.000 € | 2 - 4 semanas |
| Aplicación web interna con 3 a 6 pantallas (partes de trabajo, control de inventario, gestión de pedidos) | 8.000 - 20.000 € | 6 - 10 semanas |
| Portal de clientes o área privada con documentos, pagos y notificaciones | 15.000 - 40.000 € | 2 - 4 meses |
| Aplicación móvil para iOS y Android con su servidor | 20.000 - 60.000 € | 3 - 6 meses |
| Plataforma de negocio con varios módulos, roles, informes e integraciones con ERP o CRM | 40.000 - 120.000 € | 4 - 9 meses |
| Modernizar una aplicación antigua (Access, Excel con macros, Visual Basic, PHP sin mantenimiento) | 10.000 - 50.000 € | Muy variable |
Si tu proyecto cae en la parte baja de un rango, suele ser porque el proceso está muy claro, hay pocas integraciones y una sola persona decide. Si cae en la parte alta, casi siempre es por lo contrario.
Qué hace que el precio suba o baje
Las reglas de negocio, no las pantallas
Dos aplicaciones con las mismas cinco pantallas pueden costar el doble una que otra. Lo que encarece no es dibujar un formulario, sino todo lo que pasa cuando alguien pulsa "guardar": validaciones, cálculos, excepciones, estados, avisos. Una app de pedidos donde "cada cliente tiene su tarifa, salvo los de Canarias, y los de más de 5.000 euros los aprueba gerencia" tiene mucha más lógica que una donde todos pagan lo mismo.
Integraciones con lo que ya tienes
Conectar con tu ERP, tu CRM, la pasarela de pago, la plataforma de firma electrónica o el programa de contabilidad es, con frecuencia, un tercio del presupuesto. Si el sistema tiene una API documentada, es asumible. Si hay que leer de una base de datos antigua o exportar e importar ficheros, el coste sube y el riesgo también.
Usuarios, roles y permisos
No es lo mismo una herramienta para tres personas de oficina que una para cuarenta técnicos, diez comerciales y doscientos clientes externos. Cada tipo de usuario añade permisos, pantallas y casos que probar.
Diseño a medida o plantilla
Para una herramienta interna, un diseño sobrio basado en componentes estándar es suficiente y ahorra entre un 10 y un 20 %. Para un portal que verán tus clientes, el diseño propio se nota y merece la pena.
Requisitos legales y de seguridad
RGPD, facturación electrónica obligatoria, trazabilidad, copias de seguridad, autenticación en dos pasos, auditoría de accesos. Nada de esto es opcional si manejas datos de clientes, y todo suma horas.
Quién decide y cuánto tarda en decidir
Lo que más encarece un proyecto no está en la lista de funcionalidades: es cambiar de opinión a mitad. Un interlocutor único con capacidad de decisión y disponibilidad para revisar entregas cada una o dos semanas ahorra más dinero que cualquier negociación de tarifa.
Lo que no aparece en el presupuesto y deberías preguntar
- Mantenimiento. Entre el 10 y el 20 % del coste de desarrollo al año, o una bolsa de horas. El software que no se mantiene se degrada: dependencias con fallos de seguridad, navegadores que cambian, integraciones que dejan de funcionar.
- Infraestructura. Para una pyme, entre 20 y 150 euros al mes en la nube cubren una aplicación normal con copias de seguridad. Pregunta quién paga la cuenta y a nombre de quién está.
- Licencias de terceros. Pasarela de pago, envío de SMS o correos, mapas, firma electrónica. Suelen ser pequeñas, pero conviene conocerlas antes.
- Propiedad del código. El código debe ser tuyo y debes tener acceso al repositorio desde el primer día. Si un proveedor no lo acepta, busca otro.
- Salida. Qué pasa si dentro de dos años quieres cambiar de proveedor. Con documentación, código tuyo e infraestructura a tu nombre, es un trámite. Sin eso, es un rehén.
Un ejemplo concreto: la app de partes de trabajo de una empresa de instalaciones
Imagina una empresa de climatización del Corredor del Henares con catorce técnicos en la calle. Hoy los partes se rellenan en papel, las fotos llegan por WhatsApp y dos personas de administración se pasan la mañana pasándolo todo al programa de facturación. Facturan con una media de ocho días de retraso y pierden partes.
Lo que piden: una app móvil para que el técnico abra el parte, lo firme el cliente y adjunte fotos; un panel web para que la oficina planifique y revise; y que lo cerrado pase solo al programa de facturación. Un presupuesto razonable para este caso tipo se desglosa así:
| Partida | Importe |
|---|---|
| Descubrimiento y diseño (dos talleres, prototipo navegable) | 1.800 € |
| App móvil para técnicos (iOS y Android, funciona sin cobertura) | 9.500 € |
| Panel web de planificación y revisión | 6.000 € |
| Integración con el programa de facturación | 2.500 € |
| Pruebas, formación y puesta en marcha | 1.700 € |
| Total | 21.500 € + IVA, 11 semanas |
A eso se suman unos 180 euros al mes de mantenimiento e infraestructura. ¿Compensa? Si la empresa recupera media jornada de administración y factura seis días antes de media, el retorno llega antes del primer año. Esa cuenta es la que hay que hacer antes de mirar el precio.
Cómo pedir presupuesto para que te lo den bien
Un buen presupuesto empieza por una buena petición. Con esta lista, cualquier proveedor serio puede darte una cifra realista en pocos días y tú podrás comparar propuestas de verdad.
- Describe el problema, no la solución. "Perdemos partes y facturamos tarde" vale más que "quiero una app con login y un panel".
- Di quién la usará y cuántos son. Técnicos, oficina, clientes, dirección. Cada grupo cuenta.
- Enumera con qué tiene que conectarse. Nombre del ERP, del CRM, del programa de facturación y si tienen API.
- Prioriza en tres columnas: imprescindible, deseable y más adelante. La primera versión solo lleva la primera columna.
- Pide el desglose por fases y qué incluye exactamente el mantenimiento.
- Pregunta por la propiedad del código, el hosting y la salida. Que quede por escrito.
- Compara tres propuestas con el mismo documento. Si una es la mitad que las otras, pregunta qué ha dejado fuera.
- Empieza pequeño. Una primera versión en seis u ocho semanas que resuelva el dolor principal enseña más que seis meses de reuniones.
¿Y si el presupuesto no te cuadra?
A veces no compensa desarrollar a medida, y un proveedor honesto te lo dirá. Hay tres alternativas que revisamos siempre antes de proponer código nuevo:
- Una herramienta de mercado que ya resuelve el 80 % de tu caso por una cuota mensual.
- Una solución con herramientas de bajo código para procesos sencillos, con un coste de entre 1.500 y 5.000 euros.
- Recortar el alcance a lo imprescindible y ampliar cuando la primera versión demuestre su valor.
Una aplicación a medida para una pyme en España cuesta, en la mayoría de los casos, entre 8.000 y 40.000 euros. Lo que mueve la cifra son las reglas de negocio, las integraciones y la claridad con la que llegas. Pide desglose, propiedad del código y mantenimiento por escrito, y empieza por una primera versión pequeña.
¿Quieres saber cuánto costaría la tuya?
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